La dulzura de la vainilla, aplicada a la textura de la crema y al magnífico sabor de la polenta, permite que prepares una de las mejores recetas otoñales para compartirla en el gusto exigente de tu familia. Utiliza toda una variedad de ingredientes, que dejarán ante tu perspectiva, un acabado que no pasará desapercibido por ningún motivo. Solo requerirás de unos cuantos minutos para preparar este fantástico plato, lleno de elegancia.

¿Qué necesitarás?

  • 1 litro de leche completa
  • 3 cucharadas de vainilla
  • 1 cebolla picada en trozos finos
  • 250 gramos de polenta
  • 50 gramos de mantequilla
  • 50 gramos de queso parmesano rallado
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación

Comienza el preparado de la receta precalentando la leche, en conjunto con la cantidad de vainilla solicitada. Deja a una intensidad de fuego bajo, por un tiempo de 20 minutos, hasta que la leche consiga saborizarse con la peculiaridad de la vainilla.

Mientras, en otra cazuela empieza a sofreír la cebolla con una cantidad acorde de aceite de oliva, teniendo la precaución suficiente en que la cebolla no tome ningún color, pues una vez que se vuelta transparente, será el momento ideal para verter la polenta sobre la misma olla. De forma lenta, ve agregando la leche saborizada a vainilla, removiendo bien hasta que obtengas una mezcla completamente integrada.

Cocina la polenta por un tiempo de 15 a 20 minutos a fuego bajo y sigue removiendo lentamente, evitando al mismo tiempo que la polenta pueda pegarse a la superficie del fondo de la cazuela. Agrega un poco de agua, si ves que la mezcla se seca rápidamente.

Ya cuando la polenta, tiene la consistencia y el aspecto de estar cocida, retira la olla del fuego y ve agregando la mantequilla con queso parmesano rallado. Por último, añade sal y pimienta al gusto.

¿Con qué servir?

Acompaña la polenta con el sabor especial de las chuletas de cerdo.